Etiquetas

, , , , , , , , , ,

A muchos alumnos os hablo del oficio de pianista (aplicable a cualquier instrumentista, compositor o rama artística), oficio de continuo aprendizaje y formación; no es la primera vez que lo comparo con el alfarero o cualquier otro artesano, donde encontraremos las figuras del maestro y el aprendiz.

Siempre insisto en lo importante del estudio continuo (vacaciones incluidas), un estudio a largo plazo, con tranquilidad, concentración, imaginación y cargados de paciencia; los frutos se ven a lo largo del tiempo, lo importante: no dejar de tocar, nunca parar (aunque sea poco). Podéis leer la entrada en el blog sobre el hábito de estudio.

También intento que entendáis que los nervios en una clase de piano son innecesarios, la clase de piano es el momento en el que se van a resolver las dudas o problemas que he ido encontrando en mi tiempo de estudio en casa.

Aquí os dejo un ejemplo de esa continuidad y búsqueda de frutos a largo plazo: una foto tomada el pasado domingo en clase con mi profesor estos últimos cuatro años: Albert Atenelle.

El pasado domingo 10 de febrero de 2013 en Cartagena; Cursos permanentes de Clases Magistrales en Álter Musici.

Domingo 10 de febrero de 2013 con el pianista Albert Atenelle en Cartagena; Cursos permanentes de Clases Magistrales en Álter Musici.

Muchos alumnos me preguntan: ¿pero tú no lo sabes todo?  ¿sigues dando clases? ¿sigues estudiando? ¿hay alguien que te pueda enseñar cosas nuevas?

Solo voy a responder a la última pregunta: aprendo de cada profesor que he tenido, de cada alumno al que he impartido clase, sea del nivel que sea, de cada tecla que bajo (aunque sea jugando con el piano, cosa que recomiendo encarecidamente; no nos tenemos que olvidar de que la música es, en gran medida, un juego) y, además, me queda mucho por aprender.

El camino es muy largo y la experiencia es la que nos proporcionará los resultados; en la sección de “citas” del Blog añadí una cita que nos va como anillo al dedo:

  • “Maestro, daría mi vida por tocar como usted”. Y Andrés Segovia contestó: “Ése es el precio que pagué”.

No hay que llegar tan lejos, cada uno decide a qué nivel llegar, pero sí es importante recordar que el estudio de un instrumento y la música nos puede acompañar toda la vida: una fantástica, agradable y emocionante compañía.

Anuncios